Son las siete de la mañana y usted sale de San Fernando con el café en la mano, listo para enfrentar la vía a Cali. El tráfico ya empieza a moverse lento, usted pisa el freno, suelta, vuelve a pisar, y así durante veinte minutos. A la hora del almuerzo, lo mismo para volver. Y en la tarde, otra vez la fila. Usted no lo nota, pero cada uno de esos frenazos le está pasando factura al carro. Yo soy mecánico y le digo: el tráfico de esta zona es de los que más desgastan un carro, no por la distancia, sino por la forma de manejar.
En San Fernando el clima cálido seco marca el ritmo de la vida diaria: con temperaturas promedio de 26 °C.
Lo primero que se resiente con el tráfico pesado son los frenos. Usted pisa el freno constantemente, a veces sin necesidad, y eso calienta las pastillas. Si escucha un chirrido al frenar, es hora de revisarlas. Una pastilla delantera cuesta entre sesenta y cien mil pesos, y cambiarla a tiempo le evita dañar el disco, que ya vale el doble. Le recomiendo que revise las pastillas cada diez mil kilómetros, no cada veinte como dicen algunos manuales, porque aquí el uso es más exigente.
El embrague: el que sufre en silencio
El tráfico de San Fernando es de esos que le toca arrancar y parar cada dos cuadras. Eso es un suplicio para el embrague. Si usted es de los que deja el pie apoyado en el pedal mientras espera, le está quitando vida al componente. El embrague no es eterno: un kit completo cuesta entre setecientos mil y un millón doscientos mil pesos, y el cambio es un trabajo de dos días en el taller. Para que le dure, le doy dos consejos: no use el embrague para mantenerse en una subida (use el freno de mano) y no lo pise a medias cuando vaya lento en una fila.
- Cambie de hábito: en los semáforos largos, ponga el carro en neutro y suelte el embrague. Su pierna y el carro se lo agradecen.
- Evite el arrancón: cuando el semáforo dé el verde, acelere suave. No necesita dejar el carro en primera hasta las tres mil revoluciones para llegar primero a la próxima esquina.
- Use el freno de motor: en las bajadas largas, como la de la vía a San Fernando, baje un cambio y deje que el motor frene. Así no sobrecalienta los frenos.
La suspensión: los baches no perdonan
San Fernando es un barrio de estrato 3-4, donde el poder adquisitivo es medio, y eso se nota en el tipo de viviendas y en la calidad de los servicios que se demandan.
Las vías de esta zona no son las mejores del mundo, y los huecos y los reductores de velocidad son pan de cada día. La suspensión es la que se lleva todos esos golpes. Si usted siente que el carro se 'va' en las curvas o que hace ruido al pasar un separador, es hora de revisar los amortiguadores. Un juego de amortiguadores delanteros cuesta entre trescientos y quinientos mil pesos, y cambiarlos a tiempo le protege las llantas y la dirección. Le recomiendo revisarlos cada veinte mil kilómetros o cada dos años, lo que llegue primero.
Un cliente de San Fernando me decía: 'Mecánico, el carro me suena como si tuviera piedras en una lata'. Eran los bujes de la suspensión, totalmente resecos. Los cambiamos por unos nuevos, y el carro quedó suave como recién salido de agencia. Eso se evita con una revisión anual.
Cómo planificar rutas para cuidar el carro
No solo se trata de manejar bien, sino de elegir bien la ruta. En San Fernando, usted tiene varias opciones para salir a Cali, pero no todas son iguales. Si usted sabe que a las siete de la mañana la vía principal está colapsada, salga quince minutos antes o tome la ruta alterna por el sur. Un carro que pasa menos tiempo en el tráfico se desgasta menos, gasta menos gasolina y le dura más. Planificar no es de viejos: es de inteligentes.
| Hábito de manejo | Desgaste que causa | Ahorro estimado al año |
|---|---|---|
| Frenar bruscamente | Pastillas y discos | $150.000 – $250.000 |
| Dejar el pie en el embrague | Kit de embrague | $400.000 – $600.000 |
| No revisar la presión de llantas | Llantas y suspensión | $200.000 – $300.000 |
| Tomar la ruta más corta pero congestionada | Todo el tren motriz | $300.000 – $500.000 |
El mantenimiento preventivo: su mejor aliado
El tráfico de San Fernando no va a desaparecer, pero usted sí puede hacer que su carro lo aguante mejor. Le recomiendo que una vez al año, o cada diez mil kilómetros, haga una revisión completa de frenos, embrague y suspensión. Eso le cuesta entre cien y doscientos mil pesos en un taller de confianza, y le evita sorpresas desagradables como quedarse varado en plena vía o tener que cambiar una caja de cambios que vale varios millones.
En San Fernando predominan casas, y eso cambia por completo la forma de trabajar de los profesionales del sector.
En mi experiencia, los conductores que más cuidan su carro son los que piensan en el mantenimiento como una inversión, no como un gasto. Así que la próxima vez que usted salga de San Fernando y se enfrente al tráfico, recuerde que su carro está trabajando para usted. Y si usted lo cuida, él lo va a cuidar a usted. Eso se lo digo como mecánico y como vecino: un carro bien mantenido nunca lo deja plantado.
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