Cuando usted vive en Granada, una de las primeras cosas que aprende es que el clima no perdona. Aunque la temperatura promedio es agradable, de unos 24 grados, la sensación de bochorno y la lluvia frecuente hacen que los materiales de construcción envejezcan rápido. Yo he pintado casas en toda Cali, desde el centro hasta el norte, y le puedo decir que en este barrio las paredes exigen otra clase de cuidado. No es cuestión de marca cara por capricho; es que el agua y la humedad relativa alta le cobran factura a quien se descuida con materiales genéricos.
Las lluvias en Granada son frecuentes, así que conviene revisar techos, sellos y canaletas antes de que llegue la temporada de aguaceros.
Empecemos por la pintura de fachada, que es la que más sufre. La gente suele cometer el error de comprar vinilo tipo 1, que es económico y cubre bien, pero en un clima húmedo se llena de hongos en cuestión de meses. Lo que usted necesita es una pintura acrílica 100 por ciento, de esas que se estiran como una goma cuando la aplica. Esa flexibilidad es clave: las paredes se expanden y contraen con los cambios de temperatura y humedad, y si la pintura es rígida, se agrieta y el agua entra. Las marcas reconocidas en el mercado colombiano, como Pintuco, Corona o Andina, tienen líneas específicas para exteriores con protección antimoho. Cuestan entre ciento cincuenta y doscientos cincuenta mil pesos por galón, pero rinden más y duran el doble. No le dé pena gastar ahí: es la primera barrera contra el invierno.
En las paredes interiores, la historia es distinta. Como la humedad relativa es alta, los hongos no solo aparecen en los baños, sino también en las habitaciones con poca ventilación. Para estas zonas, le recomiendo pinturas tipo vinilo mate, pero con aditivo antimoho. Si usted ya tiene una mancha de humedad en una esquina, no la pinte por encima. Toque el área: si está blanda, hay que resanar; si está firme, lije, aplique un sellador de humedad (un producto que se llama fijador o sellador acrílico) y luego sí pinte. Ese fijador es el secreto que muchos no conocen: cuesta unos cuarenta mil pesos y evita que la mancha reaparezca.
En Granada el clima tropical marca el ritmo de la vida diaria: con temperaturas promedio de 27 °C.
Otro error común es usar cal o pinturas a base de agua en cocinas y zonas donde se cocina con gas. El vapor de la cocina se condensa en las paredes y, con el tiempo, la pintura se desprende. Mejor use una pintura lavable tipo esmalte al agua, que aguanta la limpieza con esponja y no se daña con el vapor.Ahora hablemos de los acabados. En Granada hay muchas casas con detalles en madera, marcos de ventanas, puertas y closets. La madera es hermosa, pero es la primera que sufre con la humedad. Si usted tiene esa madera barnizada, revise que el barniz no esté opaco o con burbujas. Eso es señal de que el agua se está metiendo. El barniz marino, el que se usa para barcos, es el que aguanta en este clima. Es más caro, eso sí, pero evita que la madera se hinche y se pudra. Y si tiene rejas o elementos metálicos en el exterior, no use esmalte sintético común; use esmalte con base de poliuretano o una pintura anticorrosiva. La lluvia ácida de la zona, mezclada con la humedad, oxida el hierro mucho más rápido de lo que usted imagina. Una capa de anticorrosivo antes del esmalte le ahorra el drama de ver las rejas naranjas a los seis meses.
Para los techos y los muros de contención de los jardines, que son tan comunes en las casas de esta zona por las pendientes, la recomendación es el impermeabilizante acrílico, no el asfáltico. El asfáltico se agrieta con el sol y luego deja pasar el agua. El acrílico, en cambio, se aplica como una pintura espesa y forma una membrana continua. Se usa mucho en terrazas y se puede pintar encima con el color que usted quiera. Eso sí, la superficie tiene que estar limpia y seca; no lo aplique sobre humedad o no va a pegar. Y si tiene una terraza con baldosa que se ve manchada, no la cambie: lávela con hidrolavadora, déjela secar y apliquele un sellador para concreto. Eso la protege y le devuelve el color.
El error más caro que veo en Granada es la gente que compra materiales “buenos, bonitos y baratos” en tiendas de barrio sin fijarse en la etiqueta. Ahorran cincuenta mil pesos en el galón, pero a los ocho meses están pagando dos millones para arreglar la fachada completa.
Granada es un barrio de estrato 3-4, donde el poder adquisitivo es alto, y eso se nota en el tipo de viviendas y en la calidad de los servicios que se demandan.
La regla es simple: en clima húmedo, la calidad no es un lujo, es una necesidad. Usted no necesita la pintura más cara del mercado, pero sí necesita la que tenga sello de garantía y especificaciones claras para exteriores o interiores según el caso. Y cuando vaya a pintar, espere un veranito de esos de tres o cuatro días seguidos sin lluvia; si pinta un día y al otro llueve, el agua se mete por debajo de la película y la levanta. Los que vivimos acá sabemos que esos veranitos llegan en enero y en julio, así que planee su mantenimiento para esas fechas. Si usted no tiene tiempo ni paciencia para esto, un pintor de la zona con experiencia en casas de Granada le asesora y le hace el trabajo en una semana, con los materiales correctos y sin improvisar. La tranquilidad de tener las paredes sanas, sin hongos ni filtraciones, se paga sola.“En Granada, donde la naturaleza y la exclusividad se encuentran al pie de los cerros, contar con profesionales de confianza protege lo que más valora.”
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