¿A usted también le gusta eso de arreglar cosas en la casa? En Cali, con esa cultura de la mañita y la creatividad, no es raro ver a un vecino con un destornillador intentando ajustar una cerradura. Y ojo, hay cosas que sí puede hacer usted mismo, pero hay otras que, si se equivoca, le salen más caras que haber llamado al profesional desde el principio. Aquí le doy la guía clara, sin vueltas, para que sepa cuándo meterse y cuándo mejor marcar el número del cerrajero de confianza.
Tareas simples que puede hacer usted mismo
Si es de los que le gusta el bricolaje, empiece con lo básico. Puede lubricar las cerraduras con grafito, como le conté en el artículo del mantenimiento. También puede cambiar los tornillos de las placas si están flojos, o ajustar la cerradura si se movió un poco de lugar. Otra tarea sencilla es cambiar las pilas de una cerradura electrónica, o limpiar el bombín con aire comprimido para sacar el polvo. Estas son cosas que no requieren experiencia y que, si las hace mal, lo peor que puede pasar es que la cerradura siga igual.
Incluso puede intentar copiar una llave en una de esas máquinas automáticas que hay en el centro, en la galería o en algunos supermercados del barrio. Cuestan unos $5.000 y no tienen pierde. Eso sí, llévele la llave original, no una copia de una copia, porque así se asegura de que la nueva funcione.
Los riesgos reales de las tareas complejas
Ahora, hablemos claro. Hay trabajos que parecen fáciles pero que, en Cali, con el clima y el tipo de vivienda que tenemos, se le pueden ir de las manos. ¿Quiere cambiar el bombín de su puerta principal? Parece simple: quitar un tornillo, sacar el cilindro, poner el nuevo. Pero si no sabe la medida exacta, si el bombín está pegado por óxido o si la puerta no está alineada, puede terminar forzando la cerradura y dañando el mecanismo completo. Y ahí sí, adiós a los $40.000 del bombín, porque ahora necesita una cerradura nueva de $150.000 o más.
Otro clásico: abrir una puerta cuando se quedó encerrado. Con un plástico o una tarjeta, a veces se logra, pero si la puerta es de seguridad o el cerrojo está puesto, va a terminar rayando el marco o dañando la chapa. Y eso sin contar el riesgo de dejar la cerradura tan dañada que después no cierre bien, convirtiendo su casa en un blanco fácil para los amigos de lo ajeno, que en Cali sabemos que no perdonan.
Las cerraduras electrónicas o de alta seguridad son otro nivel. Tienen mecanismos internos delicados, y si usted las desarma sin saber, puede perder la programación o dejar la llave maestra inservible. Ahí no hay tutorial de YouTube que valga, porque cada marca es un mundo.
Costos ocultos del bricolaje mal hecho
La gente piensa que haciendo las cosas uno mismo se ahorra la mano de obra, pero no cuenta los costos escondidos. Si usted compra un bombín genérico de $30.000 y lo instala mal, puede dañar la placa de la puerta, que cuesta $70.000. O puede dejar la cerradura tan desajustada que un ladrón la abra con una ganzúa en dos minutos. En seguridad, el precio de equivocarse no es solo plata, es tranquilidad.
Además, piense en el tiempo. Un cerrajero profesional en Cali tarda unos 30 minutos en cambiar un bombín; usted, si es la primera vez, puede tardarse dos horas, con el calor del mediodía y la paciencia que se va acabando. Su tiempo también vale.
Don Fabio, cerrajero del barrio La Flora, lo resume así: "El que mucho abarca, poco aprieta. En cerrajería, mejor pague $80.000 de una vez que $200.000 después para arreglar lo que se dañó".
Herramientas que valen la pena comprar
Si le gusta el mantenimiento básico, invierta en un buen destornillador de precisión (unos $25.000 en ferretería), un lubricante de grafito ($15.000) y un juego de llaves Allen. Eso le sirve para el 90% de las tareas simples. También puede comprar un extractor de tornillos, que cuesta unos $20.000, para cuando se le pase la mano y deje un tornillo dañado. Pero no compre ganzúas ni herramientas de apertura, porque en Colombia eso está regulado y solo debe usarlo un profesional con matrícula.
La decisión final
En resumen: haga usted mismo lo que sea lubricación, limpieza y ajustes menores. Pero si se trata de cambiar un cilindro, abrir una puerta trabada, instalar una cerradura nueva o tocar una electrónica, llame al profesional. En Cali, con la variedad de estratos y viviendas que tenemos, desde el apartamento del centro hasta la casa del sur, vale más un experto que un ahorro mal calculado. Y cuando llame, pida precio por adelantado, exija garantía y guarde el contacto para la próxima. Así, usted duerme tranquilo y su casa también.