¿Usted se ha sentado a ver si realmente necesita un preparador de impuestos, o lo hace por inercia? Porque en Cali hay de todo: el que nunca ha declarado y se la juega, y el que paga contador hasta por el pago del predial. Déjeme contarle cómo saber en qué grupo está usted, sin que le vendan humo.
Primero: ¿está obligado a declarar?
En Colombia, no todo el mundo tiene que presentar declaración de renta. La Dian dice que si sus ingresos brutos en el año superan las 1.400 UVT (alrededor de $64 millones para 2026), ya le toca. Pero también hay otros topes: si tiene tarjetas de crédito con consumos altos, si es dueño de un carro de más de $70 millones, o si tiene inversiones en el exterior. En Cali, con tanto man que maneja camioneta 4x4 del año, muchos están obligados sin saberlo.
Si usted es empleado de una empresa grande y le practican retención en la fuente, puede que no necesite declarar. Pero si tiene un negocio en la casa, aunque sea vendiendo empanadas por WhatsApp, la cosa cambia. La Dian cada vez mira más las transacciones electrónicas y las billeteras digitales. Un vecino en el barrio San Fernando me contó que le llegó un requerimiento por vender arepas desde la casa y no haber declarado. La tienda de la esquina ahora factura electrónico y todo queda registrado.
Señales de que sí necesita contratar
Mire, si usted está en alguno de estos casos, hágame caso y busque un profesional:
- Tiene arriendos o un local comercial. El arriendo genera ingresos que hay que reportar, y la deducción de mantenimiento es un mundo que uno no maneja solo.
- Compró o vendió un apartamento. La venta de inmuebles tiene tratamiento especial, y si no lo hace bien, paga de más o lo sancionan.
- Es independiente y recibe pagos de varias empresas. Aquí la retención la aplican a veces mal, y solo un experto le arregla eso.
- Tiene inversiones en acciones o criptomonedas. Sí, en Cali hay gente que invierte en bitcoin con el mismo calor que toma un cholado, y la Dian les pide declarar las ganancias.
- Recibió una herencia o una donación. Eso tiene impuestos que casi nadie conoce.
Si usted se identifica con cualquiera de esas, el costo de no contratar es alto. La sanción por no declarar puede ser del 20% del impuesto a cargo, más intereses de mora que crecen como la yuca en tierra caliente. Por ejemplo, si le tocaba pagar $1.000.000 y no declara, la sanción puede ser $200.000, y si la Dian lo detecta años después, con intereses eso se va a $500.000 o más. Y eso sin contar el dolor de cabeza de los llamados de la entidad.
Cuándo puede hacerse el de la vista gorda
No todo es malo. Si usted es asalariado con un solo contrato, sin deudas grandes, sin propiedades lujosas y la empresa le hace la retención, probablemente puede presentar la declaración usted mismo con el formulario en línea. La página de la Dian es más amigable que antes, y el formulario 210 le va guiando.
También hay casos de gente en el régimen simple que le va bien con una asesoría puntual cada año, no una mensualidad. Un contador en Cali que solo le haga la declaración anual le cobra entre $150.000 y $300.000, y eso le evita el susto de un error. Si su negocio es pequeño, tipo un puesto de ropa en la Galería, tal vez con una visita trimestral le basta.
La señales de que ya es momento, sin presión
Yo le voy a dar una señal bien clara: si usted mira su extracto bancario y no entiende la mitad de los movimientos, o si le llegó un correo de la Dian con un requerimiento y se le subió la presión, ya es hora. Ese correo no se responde solo, y en Cali hay profesionales que se especializan en apagados de incendios. No espere a que le embargan la cuenta o le pongan embargo en el predio.
Otra señal: si usted está pensando en comprar un apartamento en el sur, en zonas como Menga o Ciudad Jardín, necesita el paz y salvo de impuestos para el crédito. Los bancos piden certificados de la Dian, y si tiene glosas pendientes, el préstamo no sale.
“El que no declara por ahorrarse 200 lucas, termina pagando 2 millones de multa y un tour por la Dian que no se lo desea ni al enemigo.” – Doña Patricia, administradora en Cali
Mi consejo honesto
Mire, no le voy a decir que contrate a un preparador “por si acaso”. Si su situación es simple y tiene tiempo, hágalo usted. Pero si ya tiene señales de que la cosa se le está complicando, no espere. Un buen contador en Cali le puede ahorrar plata, tiempo y dolores de cabeza. Y cuando vaya a contratar, busque a alguien que le hable claro, que le dé ejemplos con su mismo caso y que no le prometa “devoluciones mágicas”. Eso no existe, y el que se lo promete, lo va a meter en problemas.
Al final, la decisión es suya. Pero en una ciudad donde el tráfico es pesado y el calor aprieta, uno no necesita más estrés. Si ya tiene 10 años de no declarar o acaba de recibir un oficio, hágase un favor y pida ayuda. Hay profesionales en Cali que atienden en su oficina o incluso le hacen la vuelta a domicilio, y le explican todo con paciencia, como se hace aquí, con esa calidez del Valle.