Doña Marta, que tiene un local de ropa en el centro comercial de El Ingenio, le contaba a mi esposa en la fila del supermercado que había recibido un correo de la Dian. Un requerimiento por una diferencia en la declaración de renta de hace tres años. Ella, asustada, no sabía si era una estafa o algo real. Mi esposa le dio el número de mi contador, y en una semana le resolvieron el entuerto. Pero el susto le quedó. Y con razón: el tema tributario en Colombia es un campo minado, y en un barrio de estrato alto como este, donde hay propiedades, inversiones y a veces negocios por fuera de la actividad principal, los errores cuestan muy caro.
Lo primero que usted debe saber es que no todo el mundo tiene que declarar renta, pero si vive en El Ingenio y tiene una casa avaluada en más de mil millones de pesos, o un carro reciente, o inversiones en la bolsa, lo más probable es que sí. Y no declarar cuando debe hacerlo, o declarar mal, le genera intereses, sanciones y, en casos extremos, una investigación penal. No es un tema para tomarlo a la ligera. Un contador no es un lujo: es una necesidad si su patrimonio y sus ingresos superan los topes que la Dian actualiza cada año.
Las obligaciones que muchos pasan por alto
Más allá de la renta, hay obligaciones que la gente de este barrio suele ignorar porque piensa que son solo para empresas. Por ejemplo, si usted arrienda una propiedad (y en El Ingenio hay muchas casas en arriendo), los ingresos por arriendo se declaran. Si vende una casa o un apartamento, hay que pagar ganancia ocasional sobre la diferencia entre el precio de compra y el de venta, ajustado por inflación. Mucha gente cree que porque la venta fue a pérdida no tiene que reportar nada, y eso es falso: la Dian espera que usted reporte la venta así no haya utilidad. Un profesional sabe cómo estructurar estas declaraciones para que usted pague lo justo, ni más ni menos.
Otra cosa que se le olvida a la gente: el impuesto al patrimonio. Si su patrimonio neto supera un monto establecido por la ley (que varía cada año), usted debe presentar y pagar este impuesto, incluso si no tuvo ingresos en el periodo. En un barrio como El Ingenio, donde el precio del metro cuadrado es alto y muchas familias tienen varias propiedades, esto es más común de lo que se cree.Y no le voy a hablar de los que tienen acciones en el exterior o cuentas en bancos de afuera: ahí ya entramos en un terreno donde la declaración de activos en el exterior es obligatoria y las sanciones por no hacerlo son fuertes en serio.
Los beneficios que sí existen (y que un contador le ayuda a usar)
No todo es pagar. La ley colombiana tiene beneficios tributarios que mucha gente no aprovecha por desconocimiento. Por ejemplo, los pagos a la seguridad social del empleado doméstico (la señora que ayuda en la casa) son deducibles al 100% de la renta. Si usted tiene hijos estudiando en un colegio privado de la zona, la educación también da un beneficio, aunque con topes. Las donaciones a ciertas entidades sin ánimo de lucro, y hasta los intereses de su crédito hipotecario, pueden restar de su base gravable. Pero para usar esos beneficios, tiene que saber que existen y cómo documentarlos. Un contador con experiencia en el barrio ve estas oportunidades todos los días, porque conoce los colegios, las fundaciones y las dinámicas de este sector de Cali.
El riesgo de hacerlo mal: no es solo la plata
Hacer la declaración a las carreras, o dejar que un sobrino “que sabe de eso” le ayude, es una receta para el desastre. Un error de cálculo, una omisión de un ingreso o un desfase en los soportes pueden generar una sanción por inexactitud que puede ser del 100% del valor que la Dian considera que usted dejó de pagar. Y eso, en pesos, puede ser una cifra que haga daño de verdad.Además, está el riesgo reputacional: una investigación de la Dian no es un secreto. Si a usted lo ponen en la lista de morosos o de investigados, eso afecta su crédito, sus relaciones comerciales y hasta su imagen en el club o en el edificio. No vale la pena el ahorro falso de no pagar un contador.
Y un último punto, que aplica para cualquier contrato que usted firme: que un contador no es solo para impuestos. También le ayuda a revisar contratos de arrendamiento, de servicios, de compraventa, para que los números cuadren y las cláusulas no le jueguen en contra. Un contador de El Ingenio que conoce los valores de arriendo de la zona, los costos de mantenimiento típicos de estas casas y las tarifas del mercado, le puede decir si ese contrato que le están ofreciendo es justo o si lo están viendo cara de bobo.
En El Ingenio, donde la naturaleza y la exclusividad se encuentran al pie de los cerros, contar con profesionales de confianza protege lo que más valora. No espere a que llegue el requerimiento de la Dian, como le pasó a Doña Marta, para buscar ayuda. Un buen contador no le cobra por hacerle la declaración: le cobra por dormir tranquilo, sabiendo que sus números están en orden y que su patrimonio está a salvo.
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