¿Qué le está dando de comer a su mascota?
Con el clima cálido de Cali, que promedia 24 grados, la alimentación de su perro o gato no es igual que en otras ciudades. Aquí el calor afecta cómo conservan los alimentos y hasta cuánta agua toman. Usted, que vive en esta ciudad de salsa y sancocho, sabe que la comida es sagrada, pero lo que le damos a nuestras mascotas merece el doble de cuidado. Le comparto lo que he aprendido con los años y con la ayuda de veterinarios locales.
Qué darle y qué evitar
Lo primero: la base de la alimentación debe ser un concentrado de buena calidad, acorde a la edad, peso y actividad de su mascota. En Cali hay tiendas especializadas y veterinarias que le asesoran sin cobrarle la consulta solo por eso. Evite darle comida de la olla, especialmente la nuestra con sazón, porque la sal, el ajo y la cebolla son tóxicos para perros y gatos. Un trocito de pollo sin piel y sin condimentos sí puede ser un premio ocasional, pero no una dieta.
En esta ciudad, donde la humedad es baja pero las lluvias son intensas, el agua fresca es vital. Cambie el agua al menos dos veces al día y lave el plato a diario. Si su mascota está afuera, ponga el recipiente en un lugar sombreado, porque al sol el agua se calienta y crecen bacterias. Y cuidado con las frutas: la uva y el aguacate son peligrosos, aunque a muchos perros les encante el aguacate en el patio. No se deje engañar por sus ojitos.
Rutinas de salud para el clima caleño
El baño es un tema que genera dudas. Con el calor, muchos bañan a su perro cada semana, pero eso puede quitarle los aceites naturales de la piel y causarle irritación. Lo ideal es cada 15 o 20 días, con champú especial para mascotas, y secarlo muy bien, sobre todo en las orejas, porque la humedad y el calor pueden generar hongos. Si su perro nada en el río o en una piscina, enjuáguelo con agua limpia después para quitarle el cloro o los microorganismos.
Las vacunas y desparasitaciones son otro pilar. En Cali, los parques y zonas verdes son extensos, y eso es genial para el ejercicio, pero también aumenta el riesgo de parásitos como pulgas y garrapatas, que se reproducen con el calor. Consulte a su veterinario para un calendario de desparasitación cada 3 o 4 meses, y no salte las vacunas anuales, especialmente la de rabia y la polivalente. Hay campañas de vacunación gratuita en la ciudad, aprovecas si puede.
Señales de que algo anda mal
Nadie conoce a su mascota mejor que usted, pero a veces los cambios son sutiles. Esté atento a si su perro o gato deja de comer, si está decaído, si tiene vómito o diarrea por más de un día, o si se rasca en exceso. En Cali, un problema común es la dermatitis por alergia a ciertos pastos o al polen de los árboles. Si nota que se lame mucho las patas o tiene zonas rojas en la piel, no espere a que se le caiga el pelo; consulte.
También vigile la respiración. Con el calor y la humedad, razas como los bulldogs o pugs pueden sufrir golpes de calor. Si su mascota jadea de forma excesiva, tiene las encías rojas o se tambalea, actúe de inmediato: muévala a la sombra, póngale paños húmedos en la cabeza y el abdomen, y llame al veterinario. En estos casos, cada minuto cuenta y el costo de una emergencia puede ser alto, pero la vida de su compañero no tiene precio.
En Cali, el cuidado de una mascota es como un buen baile de salsa: requiere ritmo, constancia y mucha atención a la pareja.
Cuándo consultar al profesional
No espere a que la enfermedad esté avanzada. Una consulta veterinaria en Cali puede costar entre 40.000 y 80.000 pesos, según el centro, y eso incluye la revisión y el diagnóstico inicial. Es una inversión razonable comparada con el gasto de un tratamiento avanzado por una enfermedad que se pudo prevenir. Si su mascota es mayor o tiene condiciones crónicas, las visitas cada 6 meses son ideales.
Y no solo en enfermedad: los chequeos de rutina ayudan a detectar problemas de peso, dentales o de piel a tiempo. En esta ciudad, donde la calidad de vida es buena y la comunidad es pet-friendly, tener una mascota sana es parte de ser un buen vecino. Así que ya sabe: alimentación balanceada, agua fresca, ejercicio diario y un veterinario de confianza. Con eso, su compañero estará listo para disfrutar de la Feria de Cali con usted.