¿Usted vive en Cali y tiene un perro en casa? Con este clima cálido y la vida tan agitada de la ciudad, a veces uno no repara en los detalles que marcan la diferencia entre una mascota saludable y una que empieza a mostrar problemas. Aquí le cuento, con la experiencia de años viendo perros en la ciudad, lo que usted debería tener en cuenta en el día a día.
La alimentación: la base de todo
Lo primero que le digo a cualquier dueño es que la comida no es un capricho. En Cali, con el calor que hace, los perros necesitan hidratación constante y alimentos que no les caigan pesados. La ración diaria depende del tamaño, la edad y la actividad de su mascota. Un criollo de patio necesita menos que un golden retriever que sale a correr al Parque del Perro. En términos prácticos, busque concentrados de buena calidad, pero no se deje llevar solo por la marca. Revise los ingredientes: la proteína debe aparecer de primera.
Qué evitar es igual de importante. La comida de la olla, especialmente el sancocho con huesos de gallina o cerdo, puede astillarse y causar obstrucciones. El chocolate, la uva y la cebolla son tóxicos. Y ojo con el aguacate, que aunque es típico en la tierra, tiene una sustancia que les cae mal a muchos perros. Si usted le da sobras, que sea arroz blanco sin sal y pollo cocido sin piel, pero eso no puede ser la base de su dieta.
Rutinas de salud para el clima caleño
El baño es un punto crítico. Con la humedad y el calor, los perros sudan por las almohadillas y la piel, pero bañarlos todos los días les quita los aceites naturales que los protegen. Aquí en Cali, con el polvo y la tierra que se levanta, un baño cada quince o veinte días es suficiente, a menos que su perro se revuelque en el lodo del río o en el jardín. Use siempre champú para perros, nunca jabón de baño de humanos, porque el pH es distinto y les irrita la piel.
El cepillado es otra rutina que muchos pasan por alto. Si su perro es de pelo largo, como un poodle o un shih tzu, debe cepillarlo dos o tres veces por semana. Si no lo hace, se forman nudos que luego toca cortar, y ahí es donde aparecen las irritaciones. Además, revise las orejas cada semana, sobre todo en razas de orejas caídas, porque la humedad de Cali favorece las infecciones. Las uñas también: si las escucha sonar en el piso de la terraza o el andén, es hora de cortarlas.
Señales de que algo no anda bien
Uno que está pendiente de su perro nota cuando algo cambia. El primer signo es el apetito: si su perro deja de comer o come mucho menos de lo normal, no lo ignore. También esté atento a la sed excesiva, porque puede indicar problemas renales o diabetes. La diarrea o el vómito más de dos veces al día no son normales. Y si su perro se rasca de forma compulsiva, lame una zona del cuerpo o arrastra el trasero por el piso, hay algo ahí que necesita atención profesional.
Con el calor de Cali, el golpe de calor es otro enemigo. Si su perro jadea de forma excesiva, tiene las encías rojas o la lengua colgando con dificultad, métalo a la sombra y moje sus patas con agua fresca, pero no helada. Es una emergencia que puede llevarlo al veterinario de inmediato.
¿Cuándo consultar al profesional?
No todo lo puede manejar usted en casa. El estilista canino no es solo el que corta el pelo o baña al perro. Un buen profesional en Cali, de esos que conocen las razas y el clima local, le puede identificar problemas de piel que usted no ve, como hongos o parásitos que se dan con la humedad. Si nota que su perro pierde pelo en parches, tiene caspa o un olor fuerte, consulte a su estilista y de paso al veterinario.
Como decimos aquí en el barrio: más sabe el diablo por viejo que por diablo. El que lleva años con perros en Cali sabe que un baño a tiempo y una buena cepillada evitan consultas caras al veterinario.
Además, la vacunación es una rutina que no se salta. La rabia y la tos de las perreras son comunes, y con el clima cálido, los mosquitos del dengue también pueden afectar a los perros con la dirofilariosis. Consulte a su veterinario cada seis meses, por lo menos, para que le dé el plan de desparasitación adecuado.
Un consejo de vecino
No escatime en la salud de su perro, pero tampoco se deje llevar por lo más caro. Busque un estilista canino que trabaje con cita previa, que le muestre las instalaciones y que le pregunte por la historia de su mascota. La confianza se construye, y el que le da un trato personalizado, con paciencia, vale más que el que lo atiende a uno de afán. En Cali hay muchos profesionales serios, pero usted, como dueño, tiene que poner de su parte. Un perro bien cuidado es un compañero leal que le devuelve con creces ese cariño.